lunes, 9 de septiembre de 2013

Papel en Blanco

                                                 

 
  Para el escritor novato enfrentarse al papel en blanco no es una tarea muy agradable. Aun para aquellos escritores experimentados puede ser un motivo de parálisis de la creación. Cuando esto sucede es necesario recordar, que todo aquel que se ponga en marcha con la escritura puede ser susceptible a la dificultad de enfrentarse con la página en blanco.
  Esto podría deberse a: que no hemos elegido bien el tema del cual pensábamos escribir, no se por dónde empezar, tengo miedo a equivocarme, que no sea tan bueno, o cualquier juicio intelectual anterior al trabajo del artesano de la palabra, el trabajo creativo.
  Si esto nos pasa es recomendable: tomarse unas cervezas en un bar mientras meditamos sobre el tema a tratar en nuestro cuento o novela, comentarlo con algún otro escritor si fuera posible, buscar información sobre lo que queremos escribir ( documentarse) o simplemente sentarse y pensar. A veces basta con que esa idea esté trabajando sola en nuestra mente y en un momento dado, podría pasar mucho tiempo, sale a la superficie ya germinada.  La pagina en blanco es simplemente no haber dejado que esa historia que queríamos contar hiciera mella en nuestro interior, por apuro o por la razón que sea. Porque si, las historias necesitan gestarse. Para que nazcan uno debe dejar primero que se afiancen bien dentro para que puedan desarrollarse y crecer lo suficiente para que salga fuera y podamos trabajarla. Este sería nuestro material en bruto para poder trabajar.
  El material en bruto del maestro cantero es la piedra, el del pintor es el bastidor y los pinceles, la pintura, el del carpintero sería la madera. Este producto en el caso del escritor no existe de forma material y palpable. Ese material para trabajar debe desarrollarse con nuestros tiempos internos a los cuales debemos respetar.
   
   Dedicando un tiempo a pensar ya estaremos escribiendo.


  Sería bueno lograr escribir los primeros renglones sin pensar demasiado en si es bueno o malo, porque una vez que se ha pasado la traba del papel en blando, la creatividad debería fluir sin problema. Si esto no sucediera así y las dificultades para mantener la fluidez de la escritura fueran frecuentes, será porque tenemos a nuestro juez interior demasiado presente. 
A LOS ESCRITORES ANÓNIMOS

Alguien me dijo una vez, después de leer uno de mis cuentos:
"No dejes de escribir nunca. No busques la fama ni la fortuna con la escritura; esto es sólo un detalle sin importancia.
Tú perteneces a un grupo de seres tocados por una luz divina, mágica.
Los cinco sentidos que todos los seres humanos tenemos tú los tienes más agudos: ves el mundo con los colores más intensos, oyes los sonidos que te rodean como si de una sinfonía sin fin se tratara, hueles los perfumes de la tierra hasta el más mínimo de los matices, degustas con fruición los sabores de la vida, palpas los volúmenes y las texturas de lo cotidiano y después, con todo este conjunto de experiencias, vivencias y sensaciones, elaboras un cóctel que a través de tus manos, (el tacto otra vez), inmortalizas en una cuartilla de papel.
Los escritores sois un poco dioses, un poco magos, porque a partir de la nada, de una página en blanco, tenéis la capacidad de crear un mundo particular con unos personajes con vida propia.
No dejes de escribir nunca porque, aunque tu relato lo lea una sola persona en el mundo, por el hechizo de tus escritos y a través de los ojos del lector, te habrás
colado en su alma y a partir de ese instante, irreversiblemente, ya formarás parte de él.
Y yo me pregunto: ¿No es esto magia?".
Lorena Pérez de Urgel
Barakaldo,
(Bizkaia) ESPAÑA
Copyright ©2006 Lorena Pérez de Urgel